El veneno de la Incertidumbre

Posted by on 2015-08-03

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Hace poco conocí a Karina. Una mujer de un poco más de 40 años, inteligente y muy trabajadora. Casada desde hace 18 años, tiene dos hijos de 15 y 13 años. Descubrió la infidelidad de su esposo por una fotografías que le enviaron a su correo electrónico y cuando se lo dijo él respondió: “Sí, conocí a alguien, no es nada… yo te quiero a ti”

Esa conversación ocurrió hace cerca de un año. Y desde entonces la vida se les volvió un infierno. Karina lo llama todo el tiempo, le persigue, le grita, le pregunta ¿dónde estás? ¿con quién estás? ¿por qué no estás? También le dice muy enojada: ven pronto! tus hijos te necesitan! ya no te soporto! Ingresa a su facebook, le registra el celular buscando mensajes que prueben que su esposo continúa en la relación, y le vuelve a preguntar: Sigues con esa tal…?! ¿Es que ya no me quieres? Pero dime ¿hasta cuándo?! ¿Qué piensas hacer?! Te vas a ir con ella o te vas a comprometer con tu familia?

Es decir, pide, llora, grita, se enoja, sufre, pero no obtiene una respuesta que la satisfaga. No tiene la tranquilidad que da la confianza y tampoco el alivio que proporciona la ruptura cuando algo ya no da más de sí.

“Conocí a alguien, pero no es nada…” Esa frase taladra la cabeza y el corazón de Karina, la segunda parte que decía “yo te quiero a ti” no cuenta, porque la confianza se rompió y el engaño hace que todo lo bueno que pudo haber tenido la pareja desaparezca. En ese momento sólo impera el dolor y la rabia de saberse traicionado.

Karina me pregunta: ¿hasta cuándo voy a seguir así? ¿cómo puedo seguir soportando su indefinición?

Esperar a que alguien “se decida”, no sólo llena de ansiedad y resentimiento, sino que la mayoría de veces la espera resulta inútil y el desgaste es infinito.

En esas circunstancias hay que dejar de preguntarle al otro y hacerse preguntas uno mismo:

¿cómo así acepto esta situación?
¿cómo me afecta esto a mi, en mi vida y en mis relaciones?
¿cuáles son los miedos qué me mantienen en esta espera?
¿qué pasaría si tomo yo la decisión y pongo fin a esta tortura? ¿cómo me sentiría si lograra hacerlo?

Este tipo de preguntas nos ayudan a vernos internamente y qué caminos tomar para recuperar el control de nuestra vida. Y hay que estar dispuesto a escucharse las respuestas y a aceptar la realidad si se quiere recuperar la estabilidad perdida.

No hay nadie que pueda vivir eternamente en la incertidumbre sin que se vea afectada su integridad emocional y física.

Estar a la espera de alguien, indefinidamente, es haberle dado el poder de que decida sobre nuestro presente, nuestra salud mental, nuestra estabilidad emocional y nuestro futuro también. ¿Es justo?

Cada uno tiene sus respuestas.

2 Responses to El veneno de la Incertidumbre

  1. Lucia Santoya Del Río 2015-08-12 at 11:17

    Querida Gissela. Mira la forma de quererte… Tanto en Bolivia como en mi amado país Colombia te estamos esperando, sin lugar a dudas necesitamos tus interesantes aportes a nuestros conocimientos. Gracias

    Dios te bendiga.

    Responder
  2. lorena 2015-08-03 at 15:42

    Ojala pudiera venir a Bolivia, encontré sin querer su blog! me ha servido mucho!

    Responder

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