La ira que llora

Posted by on 2014-12-18

images¿Han visto, conocen o son de aquellas personas que se denominan “sensibles”?

Según la RAE, SENSIBLE, viene del latín sensibilis, ‘perceptible por los sentidos’, y se deriva de sentire ‘sentir’.

Se usa para referirse a la capacidad de emocionarse ante la belleza, el arte, la naturaleza o los sentimientos como el amor, la compasión y la ternura. También para decir que uno se emociona con facilidad, o se conmueve ante el sufrimiento y el dolor ajeno.  Las historias o escenas de una madre sola con sus hijos, un niño en la calle vendiendo chicles, un perrito perdido deambulando sin rumbo, un anciano solitario, pueden ponernos sensibles.

Pero también se puede usar el término para expresar el dolor que nos producen ciertas situaciones en las que estamos inmersos de forma directa. Una conversación acalorada, el malgenio de la pareja o la respuesta descomedida de un hijo. Quizás el comentario insidioso de alguien que nos sorprende por su dureza o incluso la bajeza de sus palabras, o el silencio de ultratumba como respuesta a nuestra iniciativa de conversar de algo que consideramos importante.  Experimentamos dolor, vienen ganas de llorar, no alcanzamos a contener las lágrimas y estas ruedan veloces, o se nos hace un nudo en la garganta con el llanto que nos esforzamos en contener para que no nos crean débiles.

Con mucha frecuencia escucho esta expresión: “soy muy sensible, lloro por cualquier cosa y sin motivo aparente…”

Cuando existe una alta sensibilidad y se llora por cualquier cosa, el llanto no viene de la nada.  Suelen haber razones profundas, que por distinto motivos se ha preferido guardar en el baúl del olvido, y aunque conscientemente se haga el esfuerzo de no recordar e incluso se haya decidido no mencionarlo jamás, la emoción o el sentimiento que acompañaron a la experiencia siguen vivos, latentes, esperando ser expresados. Un antiguo amor que se fue sin decir ni pío; algo que uno quiso decir en un momento para responder una ofensa y no pudo, haber trabajado con empeño en algo que se creyó provechoso y al final no funcionó, la traición de un gran amigo, o el maltrato y la descalificación cotidiana por parte de un jefe/a que amenaza con echarnos del trabajo.

Situaciones como estas producen dolor, frustración, enojo, impotencia, rabia, indignación, deseo de vengarse, resentimiento, rencor, odio, etc. Y aunque se trata de emociones nada felices, son naturales, humanas, que surgen invariablemente cuando uno es víctima de una injusticia. Estas emociones son hijas de la IRA. Una emoción muy desprestigiada porque se ve como la raíz de la violencia y según la iglesia católica es uno de los 7 pecados capitales; adicionalmente, todos hemos sentido miedo, malestar y angustia ante la expresión de alguien colérico y para no actuar de la misma forma, para no quedar mal, para evitar problemas, o porque creemos que ser “buena persona” o muy evolucionado es sinónimo de aguantar, callar, perdonar y tratar olvidar pronto las ofensas, uno se obliga a callar lo que siente y se queda con esa energía adentro. Pero la ira inconfesada, se convierte en una especie de veneno que contamina nuestro ser. Y como de alguna manera tiene que salir, se expresa de muchas maneras: irritabilidad,  malas caras,  rostros fruncidos,  ojos incendiados,  respuestas defensivas,  sarcasmo,   burla, ofensas disfrazadas de chiste, llanto incontenible. Y un largo etcétera de otras manifestaciones.images (2)

Las personas que guardan ira, frustración y resentimiento: se amargan. Y, aunque es común y fácil reconocer alguien enojado, en consulta veo –permanentemente- que quienes tienen ira guardada muchas veces son aquellas personas que lloran por cualquier cosa, sin motivo aparente, las más “sensibles”.

En el fondo del corazón se les ha quedado las ganas de gritarle sus cuatro verdades al insensible amor que se fue sin decir adiós, de reclamarle a esa mamá que prefería estar horas con sus amigas en lugar de jugar con él/ella; de defenderse por la injusticia de la humillación experimentada ante un grito destemplado o un insulto; de mandarle al diablo sin miedo a quien traicionó la confianza con la infidelidad. Se han guardado las ganas de decir “¡te odio por lo que hiciste!” ò “¡¿cómo pudiste haber sido tan cruel?!. Se han guardado el impulso de llorar desconsoladamente, reclamando a gritos a quien los ha ofendido.

Muchas veces, la persona que nos ofendió ya ni siquiera se encuentra viva o a nuestro alcance para que escuche lo que tendríamos que decir, pero si tengo llanto fácil y con frecuencia me encuentro irritable o molesto, sirve el ejercicio de preguntarse:

¿Qué es realmente lo que me tiene tan enojado/a?

¿Desde cuándo noto este malestar en mí?

¿Con quién es realmente mi enojo, rabia, resentimiento, etc.?

Una vez identificada la situación, es necesario deshacerse de esa emoción. Buscar un espacio a solas, imaginando que está frente a nosotros la persona a la que le vamos a hacer el reclamo y que nos va a escuchar sin replicar en absoluto. Entonces podemos empezar a decir lo que nos plazca, sin temor de nada y sin juzgarnos. Tanto tiempo como sea necesario, y se vale llorar, gritar, incluso insultar, hasta que se experimente un alivio verdadero.

Hagan la prueba.  No se permitan pasar un minuto más atascados en el pasado y en el peso de la ira que llora.

 

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13 Responses to La ira que llora

  1. Anónimo 2017-04-05 at 17:52

    Leyendo esto y los comentarios de todos.. me es difícil entender mi enojo..Yo empezé a cambiar desde que me casé, tuve un noviazgo muy breve, me casé y me embaracé rápidamente, ya desde ese tiempo empecé a enojarme mucho, supuse por las hormonas, al tener a mi bebé seguí igual..A los seis meses me embaracé de nuevo, ya mi segundo bebé va a cumplir un año y sigo estando muy irritable, lloro con películas o situaciones tristes, reales o ficticias, pero también me enojo con mucha facilidad, me hace sentir mal que es desde que tengo a mis niños porque los amo infinitamente, y lo peor es que suelo enojarme mucho con mi niña más grande, de dos años.. no se que hacer para sacar este enojo que siento es frustración o tristeza por algo que no logro distinguir que es..

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    • Una amiga 2017-05-14 at 12:18

      Hola… yo tambien andube un tiempo asi cuando tenia a mis niños pequeños les gritaba por todo y todo me molestaba.. me dicuenta que los estsba tratando muy mal y yo no queria eso para ellos.. lo que hice fue buscar trabajo… y a mis niños los deje en guarderia… creeme que despues de un tiempo me senti mejor y ya los veia diferentes los abrazaba y daba besos… quizas necesites espacio para ti… yo no soy sicologa… pero soy mujer… y talvez te falto tiempo para disfrutar tu noviazgo y tiempo para disfrutar tu matrimonio sin hijos… dile a tu esposo que te lleve a cenar solos como pareja y te sentiras mejor… no te sientas mal por dejar a tus niños un ratito… al dia siguiente vayan a un lugar para niños…

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  2. Angel Uriel 2017-03-22 at 00:47

    La verdad yo la mayoria del tiempo estoy enojado y cuando discuto con mis papás siempre me sale el llanto en vez de que me sienta enojado y admito que soy hipersensible y he tenido muchas duficultades ya sean emocionales como sociales

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  3. Jose Godoy 2016-12-04 at 18:04

    me identifico tanto, me identifico casi con todas las suposiciones que dices, por lo general trato de no entrar en discusiones, y siempre me ha costado hablar sobre alguna dificultad o con mi novia, o sobre alguna película hermosa, sin que se me salgan las lagrimas!

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  4. Lorena 2016-10-17 at 13:34

    Muy interesante el artículo , voy a ponerlo en practica, cuando era chica no solía llorar mucho, ahora cualquier discusión o intercambio de opiniones me hace llorar, recién discuti con la directora del jardín de mi nena y me puse re mal, se me llenaban los ojos de lágrimas con el sólo hecho de plantearle lo que pensaba, me quise hacer la fuerte y hacerme cargo yo del asunto este en lugar de dejar que fuera mi marido, la verdad en ocasiones intento ponerme pruebas así para demostrarme a mi misma que yo puedo hacer lo que me propongo, pero por algún motivo ahora no puedo dejar de llorar… me siento muy frágil…

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  5. liz 2016-05-10 at 20:22

    hola buenas tardes, me ha encantado tu articulo pues me identifico, pero y que pasa si no identifico la raiz de mi problema.. que puedo hacer?

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  6. Nelly Arequipa 2015-02-19 at 10:15

    una pregunta Gissela<
    Siempre cuando voy a un entierro o velorio, lloro demasiado, incluso la gente llegan a creer que la persona que se murió, er alguien muy cercano, inclusive hubo una coacción que la hija de la fallecida de vio muy mal porque se imaginaria que soy una hipócrita. esto ha venido pasando desde que se murió mi hermana cercana, hace mas de 20 anos. Puedo hacer algo para evitar sentirme de esta manera cuando vaya a un velorio nuevamente?

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  7. Nelly Arequipa 2015-02-19 at 10:08

    quiero hacer este ejercicio Muy verdaderas palabras, yo siempre tuve resentimiento con mi papa, desde niña me acuerdo que le odiaba por no ser el padre cariñoso, responsable, y mas que todo buen esposo con la mujer que nos dio la vida, cuando crecí y tuve el valor de decirle todo lo malo, el mas bien me recrimino por decirme que era una malcriada y mal agradecida, para el nuestros pensamientos eran intolerantes. me acuerdo que ese día llore con mucha frustración, al final me hizo mas mal enfrentarme a mi padre.
    siempre quise que mi papa nos pidiera perdón y reconociera que le falto, pero el ahora ya no esta con nosotros, y lo peor de todo es que me siento mal cuando pienso, “soy una mala hija, porque no me duele tanto su partida” cuando murió mi papa, mas sentía por mi mama. Me hace esto mas insensible?

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    • admin 2015-07-07 at 04:39

      De ninguna manera te hace insensible Nelly, lo que se siembra se cosecha, y tu padre no sembró amor en ti. Fuiste muy valiente al enfrentarte a tu padre y decirle lo que pensabas. Aunque él no haya respondido como esperabas lo que cuenta es que sacaste de ti lo que tenías contenido y eso es lo importante. Ahora hay que dejar ir ese momento, ya lo hiciste, ya pasó. Hiciste lo correcto. Un abrazo.

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  8. Jaime Domínguez 2014-12-29 at 15:29

    Como dicen en los grupos AA: “Me identifico”, aunque he perdido mi capacidad de llorar, pero siempre tengo mi “llanto seco” a flor de piel. ¿Cuan fácil es hacer el ejercicio yendo en contra del orgullo propio?

    Bendiciones y le extraño en la radio

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    • admin 2015-07-07 at 04:45

      Qué buena pregunta Jaime. Los hombres han sido educados con la idea de que llorar es signo de debilidad. Pero hace falta mucho valor para reconocer que uno también es frágil como cualquier ser humano. Y si el orgullo le mantiene con el dolor a flor de piel, no será mejor sacárselo? Inténtelo, el alma siente un gran alivio! Un abrazo y yo también extraño la radio!

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  9. LOURDES 2014-12-18 at 11:46

    Le felicito este articulo esta explicando muy bien el porque lloramos sin razón aparente,,, Pues yo soy de esas personas que llora por muy simple que sea el motivo y leyendo este articulo me doy cuenta que tengo demasiados motivos para ser así…..voy a poner en practica tu consejo muchas gracias,, bendicones

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    • admin 2015-07-07 at 04:46

      Espero que lo hayas hecho y te haya sido de utilidad Lourdes. Un abrazo.

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