Para no caer en la sobreexigencia

Posted by on 2015-06-16

hijos exitososExigir quiere decir “presionar”, y sobre exigir quiere decir “pedir más de lo que la persona puede dar”.

Sobreexigimos a los hijos cuando les pedimos que sean “los mejores del mundo”. Cuando les decimos “eres fantástico” “increíble” “espectacular” “extraordinario” en lugar de nutrir su autoestima impedimos que se den la oportunidad de fallar y por lo tanto aprender de los errores.  Si se creen grandiosos tratar de no perder el “título de perfección” y si se equivocan experimentarán una gran frustración e inseguridad. Es por eso que hay tantas personas a las que les cuesta admitir sus errores.

También los sobreexigimos cuando les decimos cosas como: “si te esforzaras más lograrías más” “sólo se permite 10 en las calificaciones” “tú puedes hacer más” ó “puedes lograr todo lo que quieras”.

Estas expresiones les deja un mensaje de que lo que hacen nunca es suficientemente bueno y por lo tanto una desagradable sensación de insuficiencia, y aunque logran grandes cosas no pueden sentirse satisfechos con lo que obtienen ni experimentar alegría por esos logros. Porque internamente les tortura una voz que dice “debías haber dicho eso…” “debías haber hecho aquello…” Esto produce un gran enojo consigo mismos y a la larga un enorme vacío.

Estimular y motivar es mejor que exigir y presionar. Tenemos que animar a nuestros hijos a que hagan sus tareas con calidad, no con perfección, porque la perfección no existe.Esto se logra con frases que evidencien la valoración de sus talentos y el respeto a sus características individuales, que a veces pueden ser vistas como debilidad pero que no lo son. Por ejemplo, cuando un niño es más artista que deportista, aunque juegue fútbol no será una estrella en eso. O cuando su habilidad es más verbal que numérica, tendrá una mayor elocuencia y los números le costarán más. O cuando su inteligencia es kinésica, puede ser un deportista destacado y no mostrar interés por actividades que le impliquen permanecer frente a un escritorio.

Siguiendo los ejemplos de arriba, frases de estímulo pueden ser: “eres muy bueno para dibujar” “qué hermoso es verte jugar tan bien” “tienes una enorme habilidad para expresarte” “los números son tu mayor fortaleza”, etc.

Y cuando se sienten frustrado o temerosos en algún aspecto, podemos decir para animarlos: “todos cometemos errores, lo importante es el esfuerzo que has hecho” “la próxima vez lo harás mejor, cuenta mucho lo que has aprendido” “te amo por quien tú eres no solo por lo que logras”.

Es indispensable observar a nuestros hijos, respetarlos y apoyarlos para que se desarrollen en lo que les es propio y para que cultiven un sueño, porque entonces sus esfuerzos tendrán sentido, fluirán con naturalidad y estarán mejor capacitados para sobreponerse a la adversidad.  Así, el éxito les vendrá como una consecuencia lógica, porque cuando uno disfrutar de lo que hace, lo hace bien y con amor. Qué mayor éxito que ése podemos aspirar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Important: If you add a link to your comment it will not be published.

Redes Sociales